Los talleres de Arte y Naturaleza ofrecen a los niños de primaria un tiempo diferente dentro de la semana: un tiempo para hacer con las manos, explorar el entorno, escuchar, imaginar y crear junto a otros, en un ambiente diseñado para vivenciar procesos que permitan reequilibrar el pensar, el sentir y el hacer.
Cada encuentro tiene un ritmo. Comenzamos reuniéndonos; una imagen, un relato, una canción o un elemento de la naturaleza abre la experiencia. Luego llega el momento de explorar, moverse y trabajar con distintos lenguajes artísticos. Al finalizar, cuidamos los materiales, compartimos lo vivido y damos un cierre a la jornada.
El arte se presenta como experiencia y como proceso. Pintar, dibujar, modelar, construir y trabajar con materiales naturales permite descubrir sus cualidades: la transparencia del color, la resistencia de una fibra, el peso de la arcilla, la forma que aparece lentamente entre las manos.
No buscamos que todos lleguen al mismo resultado. Cada propuesta ofrece un cauce dentro del cual pueden surgir decisiones, hallazgos y expresiones personales. La atención se dirige tanto hacia la obra como hacia el modo de realizarla: preparar, esperar, perseverar, transformar y volver a intentar.
La música atraviesa los encuentros mediante el canto, el ritmo, la escucha, el movimiento y la experiencia sonora. Reúne al grupo, afina la atención y permite experimentar cómo una voz singular puede formar parte de una creación compartida.
La naturaleza es observada, recorrida y cuidada. Antes de explicar, nos damos tiempo para mirar: descubrir una forma, seguir un cambio de luz, reconocer una textura, escuchar un sonido o advertir las transformaciones de una estación. Esa observación atenta puede convertirse luego en pintura, modelado, música, movimiento o trabajo manual.
El cuerpo acompaña el aprendizaje. Caminar, jugar, trasladar materiales, cavar, recolectar, equilibrarse y realizar movimientos rítmicos ayudan a que la experiencia sea comprendida desde el hacer, y no solamente desde la palabra.
El cuidado también forma parte del conocimiento. Ordenar el espacio, limpiar los instrumentos, conservar los materiales y tratar con respeto aquello que encontramos en la naturaleza enseña que crear supone entrar en relación con el mundo.
En Arte y Naturaleza, la imaginación infantil encuentra materia, movimiento y compañía. El arte, la música, el ambiente natural y los vínculos se entrelazan para que cada niño pueda explorar sus capacidades y aportar algo propio al grupo.